OT Orbis Tertius, vol. XXX, núm. 42, e343, noviembre 2025 - abril 2026. ISSN 1851-7811
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria

Libros

Alejandra Mailhe, En busca de la alteridad perdida. Indigenismos y mestizajes en Argentina y América Latina entre fines del siglo XIX y la década de 1960. Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2023, Intersecciones, 622 páginas

Fabiola Orquera

Instituto de Investigaciones sobre el Lenguaje y la Cultura (CONICET), Universidad Nacional de Tucumán, Argentina
Cita recomendada: Orquera, F. (2025). [Revisión del libro En busca de la alteridad perdida. Indigenismos y mestizajes en Argentina y América Latina entre fines del siglo XIX y la década de 1960 por A. Mailhe]. Orbis Tertius, 30(42), e343. https://doi.org/10.24215/18517811e343

Esta reseña sigue el recorrido del último libro de Alejandra Mailhe, al que yo calificaría, sin temor a exagerar, como un mojón en la historia de las ideas en Argentina. A contracorriente de la matriz predominantemente occidental, filo-europeísta y “blanca” de la historia intelectual de este país, Mailhe aborda cuestiones referidas al indigenismo y el mestizaje desde una perspectiva erudita y transdisciplinaria, al conectar literatura, antropología, historia, arqueología, folklore, psicoanálisis, fotografía y estudios sobre religiosidad y esoterismo.

El libro despliega su recorrido a través de dieciocho capítulos distribuidos en seiscientas veintidós páginas, desde una mirada que apela al análisis del discurso, al estudio de las trayectorias intelectuales y a la migración de las ideas entre distintos lugares de enunciación y recepción. Con todo ese bagaje la autora, desde su sólida formación y su vocación latinoamericanista, se proyecta hacia el noroeste y el sur de Argentina, así como hacia Perú, Bolivia, Uruguay, Brasil y México. En ese giro las problemáticas locales, como las que plantean los santiagueños Ricardo Rojas, Bernardo Canal Feijóo, Orestes Di Lullo y Francisco René Santucho, entran en diálogo con el contexto nacional y continental.

Los capítulos reúnen, por un lado, varios artículos publicados previamente en revistas científicas, que fueron reelaborados para integrarse en forma armónica al conjunto, ya que forman parte de una investigación de largo aliento que ve en esta obra su punto culminante. Dichos capítulos son los siguientes: “Un indigenismo esotérico para la Argentina”, centrado en el ensayo “El oculto entre los aborígenes de América del Sur”, del médico francés residente en Argentina Henri Girgois; “Creencias y supersticiones en conflicto: algunas visiones sobre la religiosidad popular en la Argentina de entresiglos”, un ensayo sobre publicaciones aparecidas entre 1880 y 1910 que se ocupaban de manifestaciones atribuidas a la “irracionalidad” popular, al fanatismo religioso y a la hechicería y que se basaban en la psiquiatría, la psicología de las multitudes y la antropología; “Arqueología precolombina, folclore y mestizaje en Adán Quiroga”, centrado en el análisis de los libros del escritor catamarqueño La cruz en América y Folclore calchaquí, que muestra la tensión entre el deseo de objetividad y la admiración por el misticismo popular; otros tres capítulos están dedicados al gran referente santiagueño del americanismo: “Viaje al interior, la cultura popular y el inconsciente en Ricardo Rojas”, “El mestizaje indohispánico en la educación estética de las masas” y “Un confinamiento en los confines: el Archipiélago de Rojas como americanización del interior”, en los que se toman como fuentes principales Eurindia, el Silabario de decoración americana y el ya mencionado Archipiélago, obras en las que se destaca el potencial estético del arte precolombino, la valoración del noroeste y la nostalgia por la communitas perdida (concepto cuyo sentido se explicitará más adelante). Otro capítulo que toma como eje el pensamiento de un santiagueño es “Inconsciente y folclore en el ensayismo de Bernardo Canal Feijóo”, dedicado a la relación que éste establece entre el psicoanálisis y las prácticas locales de raíces prehispánicas.

Desde el punto de vista de la indagación latinoamericanista se ubican “El impacto de La Decadencia de Occidente de Oswald Spengler en los indigenismos latinoamericanos: el caso de Ernesto Quesada” y “Una arqueología hiperbólica para el americanismo. Reflexiones a partir del vínculo entre Athur Posnansky y Ernesto Quesada”, que conectan la crítica al pensamiento europeísta con búsquedas excéntricas, en las que la historia se interseca con la imaginación, sin dejar de ser parte de una historia de las ideas. En cambio, en “José Imbelloni y la formación de un lectorado americanista”, la autora estudia el rol del autor italiano en el nacimiento de la antropología argentina, su vínculo con el peronismo y su condena a las corrientes espiritualistas. Por su parte, “El mestizaje en América Latina durante la primera mitad del siglo XX” introduce ideas de los mexicanos Manuel Gamio y José Vasconcelos, del peruano Uriel García y de intelectuales preocupados por la negritud, como el brasileño Gilberto Freyre, el francés Roger Bastide y el cubano Fernando Ortiz.

Por otro lado, hay una serie de capítulos inéditos. Entre ellos, varios retoman el pensamiento de autores del noroeste argentino: “La revalorización del NOA y el sustrato cultural indígena en Joaquín V. González”, sobre los libros La tradición nacional y Mis montañas, del autor riojano, y sobre la relación de la élite criolla, a la que éste pertenecía, con las clases populares; “La Brasa: la revista como construcción simbólica de la región”, que analiza las estrategias de legitimación de esta publicación, así como la aparición de contribuciones que podían ser ideológicamente opuestas; “Regionalismo e “indoamericanismo” en Dimensión”, que presenta un estudio sobre esta revista, también santiagueña, y su trama interior, que vincula las ideas de su fundador, Francisco René Santucho, con el legado de Canal Feijóo, las ideas del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), en Perú, y el pensamiento de Rodolfo Kusch. Mailhe vuelve a abordar las ideas de este último en “Derivas de la americanización de la Argentina en América profunda de Rodolfo Kusch”, ensayo centrado en la apropiación crítica de las Meditaciones suramericanas de Hermann Von Keiserling y sus apreciaciones negativas sobre este continente. Finalmente, mencionamos los capítulos que se ocupan de indagaciones artísticas: “Incursiones de las vanguardias primitivistas en el legado indígena: Joaquín Torres García y Mario de Andrade”, “Hacer el desierto. Ensayo y fotografía en la percepción del “otro” durante la campaña al desierto” e “Indagaciones en torno a la relación entre fotografía y ensayo en el México desconocido de Carl Lumholtz”.

Ahora bien, esta serie de enfoques centrados en autores y obras específicos se enmarca en una perspectiva teórica común. Al respecto, la autora aclara que “no pretende abarcar una totalidad, sino considerar algunos momentos y figuras, focalizando ciertos debates sincrónicos, y solo algunas continuidades y resignificaciones en el largo proceso de formación de una tradición representacional” (p.12). En su libro se destacan cuestiones como la relevancia otorgada a la circulación de las ideas y a los múltiples factores que generan hegemonía, sin que ello obture la vigencia de las ideas que quedan por debajo en determinada estructura de poder discursivo. Sobre la circulación en contextos distintos, abreva en el concepto de “Ideas fuera de lugar” del brasileño Roberto Shwartz (1973), y lo describe como “dislocamiento específico de los modelos teóricos centrales, dada la condición dependiente de América Latina” (pp.17 y 18), es decir como una adaptación discursiva al contexto local. En este sentido apela también al francés Pierre Bourdieu, quien observa que en la circulación internacional las ideas viajan sin sus contextos enunciativos, debiendo ser refuncionalizadas por los receptores. Este proceso, que Sergio Miceli llama torsión adaptativa, resulta fundamental en muchos pasajes, como por ejemplo en el análisis de la recepción que hace Ernesto Quesada de las ideas de Spengler.

Otro concepto importante es el de communitas, de Víctor Turner, que refiere a la “comunión social en el marco de un proceso ritual en el que se alcanza la homogeneidad y la integración por la vía de lo sagrado, incluyendo el anhelo de igualdad y la ausencia de propiedad privada” (pp. 12 y 13); un “sentido multidireccional” haría referencia al “papel que juegan las culturas populares de base en la creación culta, en la formulación letrada de conceptos teóricos” e incluso en el desvío adaptativo mencionado (p. 21). Esto se observa, por ejemplo, en figuras como Girgois, Rojas, Quiroga, Canal Feijóo o Kusch, en cuanto el contacto intelectual y afectivo con culturas populares y sus cosmovisiones divergentes del racionalismo occidental habría tenido un impacto en las formulaciones teóricas de dichos autores.

La profusión de ideas que se van tejiendo a lo largo del libro generan una trama de relaciones entre los intelectuales cuyos itinerarios se van cruzando, al punto de que por momentos se configura un relato de afinidades y tensiones de tenor casi novelesco, como en caso del vínculo entre Posnanski, Quesada e Imbelloni. Los escritores aparecen en distintos capítulos y alcanzan una dimensión casi de personajes de una trama en la que se desenvuelven modelos de pensar el país y el continente. Para ello la autora cuenta con el conocimiento de los archivos de cada uno de ellos, sobre todo de las cartas que se escribían y en las que, a menudo, se enhebraban las polémicas.

En busca de la alteridad perdida constituye, como su nombre lo indica, un camino hacia el encuentro de los legados indígenas y mestizos de Nuestra América, especialmente en el noroeste argentino. Para encontrarlos Alejandra Mailhe tuvo que correr el velo derivado de múltiples discursos superpuestos, a fin de dar a conocer un itinerario nuevo, afirmado en un lado hasta ahora en gran medida oculto de la historia de las ideas en Argentina.

Por lo tanto, la conclusión vuelve a la afirmación inicial, que ve en este libro una puerta de ingreso a los puntos de encuentro entre lo popular y lo letrado, lo europeo y lo latinoamericano, lo erudito y lo mistérico, el pasado anterior a la conquista y la crítica a la modernidad, trayectorias intelectuales y communitas. Sólo la solidez y precisión académica de la Dra. Alejandra Mailhe, unidas a la sensibilidad con la que construye sus conocimientos, pueden intervenir en la construcción de recorridos intelectuales e introducir perspectivas no centrales, que hasta ahora habían sido soslayadas. A partir de este mojón el paradigma occidentalista de la historia de las ideas en Argentina se abre al diálogo con otros modelos posibles de pensamiento.

Fabiola Orquera



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