Orbis Tertius, vol. XXI, nº 24, e023, diciembre 2016. ISSN 1851-7811.
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria

Reseña/Review

 

 

Valeria Añón (ed.), Historia de la conquista de México. Libro XII de la Historia general de las cosas de la Nueva España.

Buenos Aires, Corregidor, 2016, Vía México, 250 páginas.1


CITA SUGERIDA
Díez-Canedo, A. (2016). [Revisión del libro Historia de la conquista de México. Libro XII de la Historia general de las cosas de la Nueva España., por Valeria Añón (ed.)]. Orbis Tertius, 21(24), e023. Recuperado de http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/article/view/OTe023


Es de festejarse la aparición de un libro como el que hoy nos convoca. Me hace muy feliz estar en esta mesa, por lo que en primer lugar quiero agradecer a Clementina Battcock su invitación a la presentación de la edición argentina del Libro XII de la Historia general de las cosas de la Nueva España. Clementina, además, escribe las Notas histórico-filológicas del libro, indispensables para situar a un autor como fray Bernardino de Sahagún y conocer cuál fue el destino de su obra.

A principios de 2013 conocí a Valeria Añón en un viaje que hizo a nuestro país para trabajar sobre el mundo de la edición en México. Al despedirnos, me regaló su libro La palabra despierta. Tramas de la identidad y usos del pasado en crónicas de la conquista de México. No lo leí de inmediato, pero cuando lo hice, quedé fascinada. Ahí, escribe: “si por lo general estas crónicas han sido leídas de manera autónoma, independientes unas de otras y organizadas a partir de la etnicidad de sus autores, propongo, en cambio, trabajar en el entramado de estas voces y en la descripción densa de sus vínculos recuperando, a partir de la lectura e interpretación crítica, el diálogo intercultural que estas mismas textualidades convocan” (21). Beatriz Colombi, autora de la Introducción de este libro, destaca la importancia del concepto de trama en el enfoque de Valeria: trama como tejido; trama de agentes, de espacios, de identidades, de géneros, de retóricas y tradiciones.

Entre La palabra despierta (2012) y su edición del Libro XII de Sahagún, Añón ha publicado dos libros más relacionados con el descubrimiento y conquista: en 2012 la Segunda carta de Relación de Hernán Cortés (edición, prólogo y notas); en 2013 una Antología esencial de Cristóbal Colón. Ambos títulos en la colección “La Inteligencia Americana”, de la editorial argentina Ediciones Corregidor. Llaman la atención este tipo de ediciones que ponen al alcance de los lectores una parte de una obra mayor, mediante textos cuidadosamente transcritos, anotados, acompañados de un buen prólogo y una selección de anexos. Se antojan libros ideales para estudiantes de nivel licenciatura, pero también para lectores en general interesados en estos temas. Llama la atención por otro lado el que sea en Argentina donde se están publicando estas ediciones, ediciones de gran utilidad para la enseñanza y de un precio accesible. Desafortunadamente estos libros tienen muy poca circulación en México.

Añón es doctora en Letras por la universidad de Buenos Aires, profesora en dicha institución y también en la Universidad Nacional de La Plata. Su especialidad es la literatura colonial hispanoamericana y trabaja el tema del “Archivo latinoamericano”; si bien se ocupa de textos históricos, encuentra que estos están en “los lindes de lo literario” y es en esa frontera donde se sitúa como lectora. Su interés por la literatura mexicana la ha llevado a definir cuáles son sus textos “fundacionales”. Desde Hernán Cortés hasta Sergio Pitol, encuentra un denominador común como es la apropiación y transformación de otras escrituras y formas literarias. Este camino la llevó a idear una colección titulada “Vía México” que cuenta con varios títulos y a la que ahora se agrega su edición del Libro XII de Sahagún.

Añón presenta aquí la transcripción de la parte castellana del libro XII de Sahagún, “El doceno libro trata de cómo los españoles conquistaron a la ciudad de México” a partir de un triple cotejo: el códice Florentino, la versión de Ángel Ma. Garibay K. de 1956 (ed. Porrúa) y la más reciente de Alfredo López Austin y Josefina García Quintana (1988). Lo novedoso de este trabajo es la inclusión de todas las imágenes o ilustraciones tal como aparecen intercaladas en la columna en castellano del códice Florentino así como el no haber modificado la puntuación del códice. En este respetuoso y visual rescate, de una simplicidad que no se nos había ocurrido, reside su propuesta de lectura. Leyendo el libro me percaté de que efectivamente, ninguno de los cuadros con imágenes del códice Florentino está en la columna de la derecha, la que contiene la transcripción en náhuatl.

Son más de setenta imágenes las de la versión castellana “que ocupan el espacio de la voz indígena, como se deduce de la confrontación con la versión náhuatl” (16), nos dice Valeria Añón. Todas ellas se reproducen en esta edición ya que lo que busca su autora-editora, es restituir al texto su sentido original y poder leerlo de manera integral, tal como fue concebido y quedó inscripto. En las imágenes primero, pero también en la puntuación, en la frecuencia con que se usan por ejemplo los dos puntos para enumerar o separar frases; y aun en los espacios en blanco en el texto, asoma lo que Añón llama el subtexto indígena. Este concepto lo toma Valeria del profesor José Antonio Mazzotti (especialista de la Universidad de Tuft, entre otros temas, en el Inca Garcilaso), estudioso de las crónicas “mestizas” de la época colonial. La tradición oral, los silencios y las pausas, las emociones al contar, lo que no se puede decir de manera lineal y siguiendo una lógica narrativa propia de otra tradición con la que la primera ya se mezcla, están presentes en Sahagún y hacen de su Historia una historia mestiza.

La autora-editora encuentra así, en el Libro XII, “un texto de rotundo espesor” (11), no solo por la información histórica y etnográfica que contiene, sino por todo lo que constituye el subtexto indígena, que confronta a Sahagún. Sin embargo, explica en el prólogo, Sahagún se ve en la necesidad de presentar ante los lectores occidentales el mundo indígena que describe como una cultura en proceso de desintegración. Esto se refleja por ejemplo en los trazos de los dibujos que ilustran su texto, que resultan adelgazados en la versión más acabada de su Historia. Pero es imposible que la plasticidad y el color de las descripciones nahuas no pase al castellano con toda su fuerza. Es preciso desentrañar a Sahagún, recuperarlo y actualizarlo puesto que en él hay una reescritura, un uso de la metáfora y unos silencios que están vigentes en la literatura de autores como Alfonso Reyes, Octavio Paz, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco, Margo Glantz entre otros y expresan “un trauma irresuelto” del que mucho se ha escrito y se escribe. Desde su atinado análisis de un autor del siglo XVI, Añón nos ofrece una explicación a este asunto incómodo.

La simplicidad de la propuesta a que me referí antes, es tan solo aparente. Trabajamos con ediciones modernas en donde se privilegia el texto y la narratividad; para hacer accesibles a autores de otras épocas, se modernizan la ortografía y la puntuación, se introducen puntos y aparte; para ahorrar gastos y problemas se suprimen las ilustraciones; todo esto nos priva de la “hiperbólica complejidad” que Valeria encuentra en el texto de Sahagún (14), lo cual nos remite a las circunstancias en que el franciscano emprendió y terminó la escritura de su Historia.

Valeria Añón presenta a un Sahagún investigador, que lidia con el material que ha recolectado de sus informantes indígenas; presionado y dispuesto a mantener el control de su texto mediante lo que integra tres narrativas en lo que sería su último paso en el proceso de “colonización del imaginario”, llamado así por Gruzinski. La autora nos presenta a un Sahagún editor de su propio texto, y a la vez celoso autor, como puede verse en aquellas partes en que el franciscano se presenta a sí mismo ante sus lectores como “Autor”, deslindándose de su contenido y por encima del texto, es decir, como autoridad. Al mismo tiempo, el franciscano es consciente de la legalidad coercitiva y la censura de su tiempo, lo que explica las justificaciones de sus Prólogos y Apéndices. Son estas, explica la autora del libro, “tácticas de débil” (18-19). No obstante, las metáforas y difrasismos del náhuatl que el franciscano trata de atemperar, y por otro lado la puntuación, guardan tonalidades de lo autóctono. Es ésta una penetrante imagen de Sahagún a la que ciertamente no estamos acostumbrados.

El énfasis de esta edición en la parte gráfica no sólo comprende las imágenes que muchos conocemos sino que incluye también las volutas decorativas del Códice Florentino, en este empeño reconstructivo, visual y estético de Valeria Añón. Desde sus anteriores libros, emplea el sentido de las figuras gramaticales en su lectura de las crónicas coloniales y esto le ha dado resultados muy enriquecedores. Una de estas figuras es la elipsis; en su lectura alternada, simultánea; comparada de las crónicas “mestizas” y las de tradición española u occidental, ha podido reconocer lo que se elide o está ausente frecuentemente en estas últimas, de tal manera que afloran los contrastes y las diferentes maneras de ver el mundo de unas y otras. De ahí su propuesta de trabajar en el entramado o tejido de las distintas voces, única forma —quizás habría que decir metodología— para llegar a una comprensión de lo que verdaderamente fue la conquista y la vida colonial.

Con respecto al papel que juega la puntuación en textos de otras épocas Añón explica: “Leyendo los signos de puntuación como signos de dicción, buscamos reponer la complejidad de una textualidad ajena, la respiración inscripta en la escritura que reenvía tanto al subtexto indígena como a la oralidad medieval” (20).

Otra ventaja del libro que hoy presentamos es que se trata de una edición anotada. También con el objeto de que la lectura se haga de la manera más fiel posible al texto original, las notas no están puestas a pie de página sino que aparecen después del texto. Estas aclaran algunos pasajes oscuros y señalan aquellas partes en donde se establece un diálogo entre la palabra y la imagen; puntualizan las diferencias entre el texto náhuatl y el castellano; traducen voces en náhuatl que un lector común desconoce (Achchautli, tecuhtle, chalchihuitl); dan la definición de palabras y giros del castellano del siglo XVI en desuso (carlear, empecer, arreo, bienquisto); señalan las partes en que hay alternancia en el uso de verbos en pasado y presente; explican lo que la autora define como tópicos de lo inenarrable y de lo inefable; contextualizan a personajes como la Malinche y un largo etcétera. En esto la edición es muy didáctica, si bien la propuesta en conjunto merece la atención de los investigadores y especialmente la de historiadores como nosotros, poco familiarizados con las aportaciones que un trabajo desde la literatura puede darnos.

La edición incluye un Anexo crítico integrado por tres textos: una breve introducción de Juan Rulfo a una edición de la Historia de Sahagún de la editorial Tusquets; dos poemas de José Emilio Pacheco en que resuenan las voces mexicas de los Cantares mexicanos, y la traducción del inglés de un texto de Luis Villoro titulado “Sahagún o los límites del descubrimiento del otro” (1989), procedente de su archivo en la universidad de Maryland. Un anexo documental integrado por el texto de la cédula de 1577 que prohíbe la impresión y circulación de la obra de Sahagún, el Prólogo general de la Historia y el texto “Al sincero lector”.

La colección Vía México, dirigida por Valeria Añón y Ezequiel de Rosso, ha publicado a escritores mexicanos como Sergio Pitol y Jorge Ibargüengoitia, siempre acompañados (como en el caso del Libro XII) de textos críticos. Es una colección académica pero no por ello deja de ser gozosa; se define como “aluvional y provisoria” y su intención es “intervenir la literatura mexicana, menos para explicar lo mexicano que para transformar la lengua”. Es esta una iniciativa inteligente, interdisciplinaria, moderna y propositiva a la que debemos estar atentos en México.


Aurora Díez-Canedo


1 Esta reseña surge de la presentación del libro llevada a cabo el día 30 de septiembre de 2016 por Aurora Díez-Canedo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Ciudad de México.

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